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Nuestra primera decisión: desescolarizar.

  • Foto del escritor: El Pez de Oro -escuela ayllu-
    El Pez de Oro -escuela ayllu-
  • 20 ago 2025
  • 2 min de lectura

Actualizado: 23 ago 2025

Son muchas las razones que impulsan a las familias a decidir por un camino distinto en la educación de sus hijos e hijas. En nuestro país, todavía existe un vacío legal y cultural para quienes buscan alternativas más libres y humanas, lo cual genera cuestionamientos, dudas e incluso mitos sobre la socialización y el aprendizaje fuera del modelo convencional. Sin embargo, si miramos hacia atrás, recordamos que la práctica de la crianza y la enseñanza eran comunitarias: el ayllu educaba. La escuela, como la entendemos hoy, es una creación reciente que en muchos casos desconectó a los niños de su ritmo, de su territorio, de su cultura y de su voz.

Como familias, hemos sentido ese vacío en la educación estatal y privada, donde a menudo se imponen normas y uniformes que uniformizan más de lo que acompañan. Una anécdota nos marcó: cuando una profesora le dijo a nuestro hijo varón que debía cortarse el cabello "para identificarse con su género". Comprendimos entonces que no había compatibilidad entre esos espacios y nuestros sueños de crianza. Probamos con centros alternativos de enfoque artístico, musical y lúdico; al inicio nos enamoramos de la propuesta, pero pronto notamos nuevas imposiciones filosóficas o dogmáticas que no respetaban la individualidad de nuestros hijos e hijas.

Fue así que decidimos organizarnos en comunidad. Primero desde la práctica del “homeschooling”, después sosteniendo un espacio compartido con otras familias y con educadores que no solo acompañaran lo académico, sino también lo emocional, lo creativo y lo humano. Allí descubrimos que la educación verdadera se nutre de respeto y amor.

De esa experiencia nació la decisión de dar un paso más: crear una escuela libre, viva y comunitaria, una escuela ayllu en la ciudad de Lima y Huancayo, que reúna lo mejor de las pedagogías contemporáneas, pero sobre todo que recupere el espíritu comunitario del ayllu, el diálogo con la tierra, el arte como camino personal y el respeto a la individualidad de cada niño y niña. Porque creemos en una educación descolonizadora, que no repite moldes sino que se reinventa cada día junto a sus familias, al territorios y principalmente al ritmo de sus aprendientes.

Una escuela que no separe la vida del aprendizaje, sino donde la educación vuelva a ser profundamente humana. Qaru Galea.

 
 
 

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