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Des-aprender para aprender - I acto

  • Foto del escritor: El Pez de Oro -escuela ayllu-
    El Pez de Oro -escuela ayllu-
  • 20 ago 2025
  • 2 min de lectura

Actualizado: 23 ago 2025

 Las palabras clave del mundo oficial de hoy, lo que quieren que aprendamos son: productividad, competitividad e innovación. Pero en vez de productividad, la palabra es vitalidad. Y, en vez de innovación, es conservación. Y, en vez de competitividad, es cooperación. Habría que pensar en asociarnos, vivir pacífica y apaciblemente en este mundo porque esta es la vida que tenemos que ejercer y desarrollar. Para mí, la educación sería rectificadora de la actual: una educación que conduzca a saber vivir en armonía con la naturaleza, porque somos naturaleza.


José Luis Sampedro.


“Desaprender para volver a aprender” —así reza con orgullo el lema de una universidad en la capital, repetido una y otra vez en la radio y la televisión.


De repente se escucha la pregunta:—¿Por qué una universidad te dice que vas a desaprender para volver a aprender en sus aulas?


La pregunta abre un silencio largo. ¿Qué quiere decir esa universidad? ¿que la educación de la secundaria fue...? Y si es así, ¿por qué entonces seguimos educando de la misma manera?


Lo que ha quedado obsoleto no son los saberes, que crecen y se renuevan. Lo obsoleto es la forma en que nos obligan a aprender: creer que un número puede medir lo que somos, que la memoria mecánica vale más que la curiosidad, que la evaluación estandarizada define la inteligencia. La escuela que tenemos hoy sigue sembrando ansiedad y frustración, separando a los “lentos” y exaltando como trofeo a quienes logran un primer puesto en un examen. ¿Ese sigue siendo el fin de la educación? ¿un rostro en un mural que anuncia ingreso a la universidad?


Los más fieles defensores de este modelo hablan de esfuerzo y de “mérito”, de que sin estas pruebas crecerá una sociedad mediocre. Han hecho de la “meritocracia” una bandera, cuando en realidad no es más que otra forma de competencia que divide y jerarquiza. ¿No es eso lo que debemos desaprender de una vez?


En nuestras comunidades aprendimos que no somos números ni lugares en una lista. Aprender es compartir, juntos, es crecer desde la diversidad y no a espaldas de ella. La equidad —no es uniformidad, sino reconocimiento a la individualidad— es el pilar de la vida en común. Aquí los aprendizajes nacen de uno mismo.


Por eso, cuando hablamos de desaprender para volver a aprender, no hablamos de marketing. Hablamos de soltar lo que oprime, lo que mide, lo que compara. Y hablamos de volver a aprender lo esencial: que la educación debe ser un acto de libertad y amor.


Eso es lo que queremos para nuestras hijas e hijos, para nuestro país: una educación, que no enseñe a competir, sino a con-vivir.


Qaru Galea.

 
 
 

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